Revuelto de trastos: especial ‘La guerra de las galaxias’


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Artículo del País de España.

 

En mi memoria no hay un recuerdo cinéfalo más emocionante que el del día que vi por primera vez La guerra de las galaxias. A pesar de mi actual aspecto deteriorado, yo era un cándido infante el año en que la estrenaron, allá por 1977. Cuando llegamos al cine la película acababa de empezar -nos retrasó un imbécil que había aparcado en la salida del garaje donde mi padre tenía el coche-, y yo estaba como un verdadero flan Dhul de nervioso.

Entramos en la sala con las míticas letras hacia el infinito del inicio, y nada más sentarnos empezó el ataque de los cruceros imperiales a la nave rebelde. Aun hoy, cuando veo esa escena con la petición de ayuda de la Princesa Leia a Obi-Wan Kenobi, la huida de C3PO y R2D2 y la terrorífica entrada de Darth Vader una vez terminada la batalla, se me pone la carne de gallina: jamás me he sentido más capturado por lo que estaba pasando en la pantalla que entonces.

Cuento este rollazo porque llevaba tiempo queriendo hacer un post sobre trastos de cocina o chismes relacionados con la comida de Star Wars.Como fan exaltado de las pelis siempre he soñado con vivir rodeado de objetos de la serie, cuando no en una cantina como la de Mos Esley en Tatooine. Pero por ahora me conformo con desear alguno de estos gadgets. Por supuesto, sólo incluyo cosas relacionadas con las tres primeras entregas de la serie: para mí los otros tres subproductos traidores, azucarados e infantiloides que se sacó George Lucas de la manga para hacer caja sencillamente no existen.

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