Crocknicas marcianas.
| No hay mejor momento para las películas de Star Wars que antes de su estreno. Unas horas antes de éste todas las películas de la saga son mejores de lo que nunca llegarán a ser. Porque una vez estrenadas y vistas por los millones de seguidores que hay en todo el mundo y algunos otros tantos incautos que van al cine a divertirse, estas películas hay que juzgarlas como lo que son: buenas o malas. Y la verdad sea dicha, la mayoría de ellas son pésimas. |
Hoy sabremos si The Clone Wars logra lo que ninguna de las otras películas ha conseguido: rebasar nuestras expectativas.
George Lucas jamás podrá competir con la ilusión que sus filmes crean en la mente de sus seguidores. La fantasía que genera es mucho más poderosa que el mejor efecto especial, la mejor animación por computadora o la mejor historia. Los cortos de Las Guerras Clónicas, esos pocos minutos de acción y presentación de nuevos personajes y situaciones, despertaron la mente de quienes los vieron y seguro que muchos imaginaron una película mil veces mejor que la que veremos en pantalla.
Pero, honor a quien honor merece, el verdadero creador es George Lucas, quien, como buen mago, nos marea con los preliminares para, otra vez, hacernos caer en su truco de magia.
Soy seguidor de Star Wars desde niño. Mi afición nació antes de que estrenaran lo que se convertiría en el Episodio IV en las salas de cine de la Ciudad de México. Recién llegado de Minatitlán, Veracruz, no había nada mejor que ver el cartel de La guerra de las galaxias, en el periódico o a la entrada del cine. En esa época, las películas tardaban meses en llegar a nuestro país, así que había tiempo para imaginarse cosas. Ese cartel contenía a todos los personajes principales y no había niño que no se imaginara historias, todas diferentes, y las discutiera en la escuela o en la calle. Nadie tenía idea de cómo iba la historia verdadera, pero no importaba, ya éramos fans incondicionales de lo que se convertiría en un parteaguas en nuestras vidas.
Algo extraño sucede en el universo de Star Wars que la más mínima referencia al pasado, dicha como de paso en una conversación en una escena o los personajes de fondo, que supuestamente no importan tanto, a veces generan mayor interés que la historia que se está contando. Así fue como un personaje de transición, casi de relleno, Boba Fett, genera más fanatismo que el mismo Luke Skywalker que debería ser el héroe adorado por las masas.
Con las guerras clónicas sucede algo similar. Son mencionadas por primera vez en el Episodio IV y desde entonces todos los seguidores discuten acerca de ellas y se imaginan situaciones e historias. La simple frase “guerras clónicas” despertó la imaginación de toda una generación amante de Star Wars.
Pero seguro que muchos, igual que yo, preferirían mantener algunas historias en la mitología, sin contarlas realmente.
Ya sufrimos una decepción muy grande en el Episodio III, en donde se contó el nacimiento de Darth Vader. ¿No se imaginaban una historia mejor? Yo sí.
El negocio es de George Lucas y él sabrá cómo manejarlo. Yo prefiero quedarme con la fantasía que genera en mí y disfrutar estas últimas horas de expectación, antes de que se apaguen las luces y empiece otra película que, espero, no me decepcione como las anteriores.
Artículo del Excelsior.


























