Harrison Ford retoma a un personaje icónico.
| Cuando Harrison Ford asistía al Ripon College de Wisconsin, derivó del departamento de filosofía al de teatro… |
… y se embutió una almohada debajo de la camisa para interpretar a Mr. Antrobus en “The Skin of Our Teeth” de Thornton Wilder, una fantasía de lucha y supervivencia en tiempos de guerra. También cantó y bailó en “The Fantasticks” e hizo el papel de Mack El Cuchillo en “The Threepenny Opera”. Sus credenciales de verano incluirían actuaciones en “The Night of the Iguana” y “Damn Yankees”.
Años después en Los Ángeles, durante su primer matrimonio (en una ocasión se autodescribió como “marido y padre inadecuado”), Ford se ganaba la vida como carpintero. No se ganaría la vida como actor a tiempo completo hasta mitad de los treinta años. Pero tras la oportunidad que fue “Star Wars” (“La guerra de las galaxias”), no se volvería a interesar en volver al teatro. Actuar en una obra de teatro, me dijo Ford en 1991, era “demasiado parecido a ser un empleado”.
He aquí lo que ocupa a Ford hoy por hoy: Es la estrella de ” Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull” la cuarta de una serie que comenzó en 1981 con “Raiders of the Lost Ark”. Ford ahora se vuelve a reunir con el director Steven Spielberg, y George Lucas, el “Señor de la Guerra de las Galaxias”, en la que se le acredita como guionista y funge de productor ejecutivo. La película transcurre en 1957 e involucra un tesoro inca, un posible trasfondo de extraterrestres y malandrines rusos encabezados por Cate Blanchett.
Una entrevista nada fácil
Lo primero en la orden del día para Ford es hablar de esto, en todo o en parte. O, si por él fuera, de nada de esto. No es fácil entrevistarlo. Aunque por otra parte, no te hace perder el tiempo inflando globos para autobombo.
Como icono nostálgico para la generación de posguerra, Indy Jones se lo debe todo a los arquetipos de las viejas series y películas de aventuras (el sombrero, la chaqueta de aviador, y el paso gallardo de Indy vienen del talante y atuendo de Charlton Heston en “Secret de the Incas” de 1954, la muy olvidada historia de un cazador de tesoros). En cuanto al nuevo filme de “Indy”, cuyo título es un pelín más largo de lo que se podía esperar, Ford evita hablar acerca de cómo se cambió el guión. O mejor decirlo en plural: guiones. Muchos guionistas trataron de complacer a los pejes gordos involucrados en la obra -Lucas, Spielberg, Ford- pero tardarían años y más años, y de repente Ford había cumplido los 66.
“Se hace muy difícil hablar de forma definitiva sin revelar puntos claves de la trama”, dice él vagamente. “Pero en realidad es una cuestión de ajustar la receta. George nunca se retractó de sus aspiraciones originales en general. Y cuando él” -gran suspiro al decir esto- “halló reticencia en torno a ciertos elementos de la historia, volvió atrás y los refinó hasta que nos mostramos menos reticentes. Steven y yo concordamos bastante desde el principio. Teníamos aspiraciones y reacciones similares a algunos de los elementos que George propugnaba. Pero Steven y yo colaboramos con mucha facilidad. Volver a trabajar con él fue un placer enorme”.
Ford realizó la mayoría de sus propias escenas peligrosas. “En las tomas largas, carecía de sentido que yo hiciera algunas de las escenas…en todo lo que queda en primer plano, relativamente cerca, soy yo el 75 o el 80 por ciento de las veces. Aunque tampoco se trataba de nada extraordinariamente difícil. Tan sólo una cuestión de logística y disponibilidad. El itinerario estuvo apretado, incluso tratándose de 80 días, para hacerlo todo. De manera que fue necesario que los dobles realizaran algunas de las escenas mientras nosotros hacíamos otras”.
Cuando hablamos con él en el 91, por la época de “Regarding Henry”, Ford se describió a sí mismo de la misma forma que lo describen sus estudiados colegas: trabajador, sin pretensiones, pero exigente. Cuando aquello me dijo: “Voy a diario a los rodajes, miro varios cortes del filme, asisto a las pruebas de pantalla, me involucro en la posproducción hasta que empiezan a imprimirse los negativos”.
No tanto en “Indy 4”. “No siento la necesidad, razón o impulso de involucrarme en las decisiones editoriales” de posproducción, dice él. “Sobre todo debido a los actores involucrados … no necesitan de mi ayuda. Lo cual no quiere decir que yo no tenga algo que aportar.
Otra película de Ford está prevista para más adelante este año: una pieza de conjunto llamada “Crossing Over”. El suyo es un papel de apoyo, que resulta algo capcioso, según descubre él. “El enfoque”, dice él, “está en que hay un punto en que la audiencia tiene la expectativa de que sea un gran filme, y tú tienes un papel grande. A veces eso puede ser desconcertante para la audiencia”.


























