El culto universal


Cómo surgió la aventura espacial que hoy llega a los 30 años, qué ha pasado con sus protagonistas, una descripción de sus héroes, villanos y naves, además de la convención Celebration IV que ayer inició en Los Ángeles


5/05/2007

Resulta imposible pensar en el mundo moderno sin referencias a Star Wars. Pero la mañana del 25 de mayo de 1977, el joven de apenas 33 años, George Lucas, se preguntaba nervioso si su esfuerzo por adaptar los seriales de Flash Gordon podría tener el suficiente poder de convocatoria como para llenar la sala de un cine.

Pronto Lucas y su entonces esposa, Marcia, con quien había coeditado Star Wars, tendrían una respuesta que volvería al escritor y director no sólo millonario de la noche a la mañana, sino que su apellido se volvería símbolo del nuevo Hollywood joven y contestatario al status quo. Los medios tuvieron que darle la bienvenida al hombre barbado de jeans, camisa a cuadros y tenis, que contrastaba con la formalidad de los realizadores tradicionales.

Star Wars: Episodio IV tuvo un estreno limitado de poco menos de 40 salas en todo Estados Unidos, una de ellas en el Teatro Chino, que desde las primeras horas del día se vio lleno de hileras de personas entusiastas que sospechaban, gracias a los avances cinematográficos, que la cinta tenía todo para volverse un clásico instantáneo.

En las siguientes semanas, la maquinaria de 20th Century Fox tuvo que empezar a hacer más copias de Star Wars. La nación y luego el mundo entero tenían sed por conocer la aventura del granjero espacial Luke Skywalker, quien fuera llamado a unirse a la Alianza Rebelde para combatir al Imperio Galáctico, comandado por Darth Vader.

Mientras niños y jóvenes del mundo se aprendían de memoria nombres de personajes como los robots R2-D2 y C-3PO o el wookie Chewbacca, además de fascinarse con el peinado de la Princesa Leia, la crítica se debatía si Star Wars tenía suficientes méritos para considerarse un filme importante o sería sólo una película palomera.

Para la Navidad de ese año, Star Wars aterrizó en México con el nombre La guerra de las galaxias y arrasó, como en otras naciones, con la taquilla.

Con un presupuesto de 13 millones de dólares, la cinta ganó siete premios Oscar además de ser nominada para Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión y Mejor Actor de Reparto (Alec Guinness). Irónícamente Lucas regresó a su casa con las manos vacías, pero su esposa llevaba la estatuilla de Mejor Edición. La producción se volvió en la más taquillera de todos los tiempos, recaudando 215.5 mdd con una corrida hasta abril de 1978. El récord permaneció hasta el estreno de E.T., el extraterrestre (1982), de Steven Spielberg.

Una generación irrepetible

La llegada del filme no sólo significó la consolidación del verano como la temporada ideal para los estrenos, sino que se volvió un fenómeno para ser estudiado por la nueva generación de cineastas.

El británico Ridley Scott y el estadunidense James Cameron se inspiraron para forjar su propia visión del espacio exterior y representar su visión menos optimista y más cínica del universo, en contraparte de Star Wars. Así nacieron poco después Alien: el octavo pasajero y Terminator.

“Quedé completamente sorprendido en la sala de cine cuando vi Star Wars, diciéndome: ¡Por fin lo lograron!”, señaló Cameron en una entrevista para el DVD de la cinta, refiriéndose a la frontera tecnológica que se había cruzado más allá de 2001: Odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick.

Mientras Lucas se graduó de la universidad, compañeros de generaciones menores como Robert Zemeckis (Volver al futuro) y Matthew Robbins (Cazador de dragones) también estaban listos para conseguir trabajo. John Milius (Conan el bárbaro) también alzó la mano y luego se les sumaron los neoyorquinos Martin Scorsese (Toro salvaje) y Brian de Palma (Carrie).

Parte de la camada de cineastas de la misma generación también incluye a Joe Dante (Gremlins), John Landis (Un lobo americano en Londres) y Chris Columbus, quien iniciara como guionista de varios filmes como Los Goonies y Viaje insólito, a los que la compañía de efectos especiales de Lucas, Industrial Light and Magic (ILM) imprimiera su magia.

La generación que Lucas ayudó a forjar junto con su mejor amigo Steven Spielberg, se hizo experta en su mayoría en el manejo de efectos visuales y en su mayoría acogieron miradas a la cultura popular deseosos de una nueva mitología de héroes y villanos. Hasta el escritor Joseph Campbell (El héroe de las mil caras) aplaudió los arquetipos que Star Wars presentaba, llenos del sueño colectivo de la sociedad por descubrir la razón de su existir y las fuerzas que controlan su destino.

Hoy en día hay pésimos clones de Star Wars, pero también hay realizadores con voz independiente como Guillermo del Toro (Hellboy) y Peter Jackson (El señor de los anillos) que fueron marcados de niños por la saga que sucedió “hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…”, pero que saben que la fantasía debe dar nuevas opciones para ayudar a entendernos como raza humana.

El padre de la Fuerza

Con el reestreno de las ediciones especiales de la trilogía clásica (1977-1983) y el estreno en los últimos años de La amenaza fantasma (1999), El ataque de los clones (2002) y La venganza de los Sith (2005), Lucas se encuentra justamente en una posición que él combatió hace tres décadas: ser el empresario que todo lo controla y pone las reglas.

No obstante, Lucas públicamente se ha reído ante la idea de volverse un emperador de su negocio de hacer cine, por lo que recién fundó nuevas instalaciones en San Francisco, el Letterman Digital Arts Center, donde realizadores, escritores, diseñadores, animadores y documentalistas, puedan estar bajo el mismo techo y armar proyectos.

“El cine es tecnología. De hecho cualquier arte es un medio tecnológico porque por definición el arte es creado por el hombre; no es como la naturaleza, que es orgánica y creada por Dios. Como ocurre en el teatro, donde los artistas mejoran constantemente sus herramientas para expresarse, en el cine debemos hacer lo mismo porque nos movemos hacia una nueva era visual”, señaló Lucas en su oficina del Skywalker Ranch.

Precursor de la era digital, Lucas defiende en medio de la controversia la libertad de los artistas, quienes pueden usar herramientas para que su visión quede lo más fielmente plasmada en la pantalla o el medio que se elija.

“Con la imagen digital es mucho más fácil trabajar, esto abre oportunidades creativas que antes, con los procesos fotoquímicos, no se tenían”, agregó Lucas, cuya empresa es responsable de las imágenes de Terminator II, Parque Jurásico, Hulk, Harry Potter y Los piratas del caribe, entre otras.

Después de que Star Wars fuera considerada la cinta número 15 por el conservatorio American Film Institute, Lucas sigue promoviendo los valores mitológicos de su saga, que él considera la razón del éxito de sus filmes.

“El camino de Anakin Skywalker, quien es seducido al lado oscuro y se transforma en Darth Vader, nos muestra muchos de los escollos con que nos topamos en nuestras vidas, que nos hacen enojar tanto que provocan que dañemos a quienes queremos, aun cuando hallemos una justificación. Uno nunca piensa que está haciendo algo malo”, dijo.

Pocos saben que Lucas hizo su fundación GLEF (George Lucas Educational Foundation), con la que promueve en las escuelas primarias de su país y el mundo que los alumnos usen la tecnología para crear una verdadera comunidad apasionada del conocimiento.

Hablan los fanáticos

“Hace 30 años el coche de mi mamá era el Halcón Milenario, mi abuelo era Yoda y mi perro era Chewbacca. Mi novia era una princesa (Leia) y mi mejor amigo se apellidaba Solo. Ahora, 30 años después, mi abuelo falleció, mi madre maneja un auto japonés y mi perro chihuaheño le ladra a todos menos a mi esposa (que sigue siendo una princesa).

“Sin embargo en mi escritorio aún tengo la nave de Han Solo que me ayuda a soñar despierto y la figura de colección de Yoda que me observa todos los días; mi espada Jedi es la mejor arma para coordinar una buena junta de ventas y en Google, pensar que lo mas importante es seguir el camino de la Fuerza, es uno de nuestros principios más importantes”

Gonzalo Alonso. Director general de mercados hispanos de Google

“Vi la primera cinta en uno de los cines viejos cuando tenía ocho años y me impactó la historia. A partir de eso comencé a formar mi colección y con mis amigos intercambiaba las piezas.

“Lo que más colecciono son los autógrafos de los personajes, tengo unos pósters autografiados por David Prowse (Darth Vader), Kenny Baker (R2D2) y Peter Mayhew (Chewbacca), entre otros. Aún conservo las películas en Beta y VHS. Compro por internet y ahora estoy tratando de conseguir una fotografía de George Lucas”

Darío Ripoll. Actor de Vecinos

“Sí fui fan de Star Wars. Siempre me gustó la ciencia ficción, de hecho mi carrera empezó haciendo cortos de cintas de miedo o ciencia ficción. Construía navecitas o monstruos. Coleccióné cosas de la película, pero ya no me quedó nada, tuve una nave para armar que me regalaron. Fue una película que se convirtió en un fenómeno, el inicio de las mega producciones”

Rodrigo Prieto. Cinefotógrafo

“Jugaba a que era un Jedi. Soy tan fan, que de hecho tengo cerca de tres mil piezas. Tengo dos clósets y cuatro repisas llenas de figuras de Star Wars. En vez de cuadros tengo en mi pared elementos alusivos a la saga. Poseo revistas y piezas para pintar. Mi mamá dice que es una obsesión, pero para mí es un vicio recreativo”

Charly D. Maestro de expresión corporal de La Academia

“Yo nací con Star Wars, tengo tan presente la primera escena de la nave perseguida por los malos que aún percibo el olor del cine, fui con mis papás y con mis primos a verla.

“Tenía una gran colección, pero al reprobar dos materias en la secundaria, mi mamá me castigó regalando toda mi colección. Hoy por hoy mi madre se da de topes cuando sabe el costo de las piezas, ahora ya he ido haciendo mi colección y tengo cerca de mí”

ir a nota original




Comments are closed.